por Luis Fernando Paso Viola Frers
Los récords de Racing comprenden
distintas variables futbolísticas que nunca más se observaron en los certámenes
del fútbol argentino posteriores a la Era No Rentada.
Cuando Racing logra el tricampeonato
en 1915 se había instalado en la opinión pública un sentimiento de admiración
que cautivó a miles de espectadores del buen fútbol que constituyó la primera
masa de hinchas multitudinarios que hizo época. La hinchada de Alumni, huérfana
del club de sus amores cuando dejó de intervenir en 1912, comenzó a seguir en
gran proporción a la Academia. Como las simpatías futboleras no contenían
fanatismo resultaba mucho más fácil continuar depositando en otro club sus preferencias
o apetencias como seguidores de un equipo admirable y ejemplar.
Varios factores se conjugaron para
confluir en un Racing pujante y creciente.
Por un lado la prensa escrita
advertía con acierto su sostenido crecimiento social, deportivo y financiero y,
en especial, su poderío futbolístico.
Por otra parte, mientras Quilmes, Porteño
y Estudiantes de La Plata alcanzaban un título cada uno, Racing ya en 1913
había colmado sus vitrinas de copas de todas las categorías con un
impresionante y respetable palmarés de más de 30 estrellas que le permitían
liderar la tabla histórica cuando contaba con solo una década de vida,
superando al mítico y magno Alumni recientemente desaparecido.
Además, a la par que ampliaba
constantemente las instalaciones de su amplio y cómodo ground, exhibía gradas
nutridas de orgullosos partidarios que se reflejaban en recaudaciones récords
que le permitieron liderar los bordereaux durante muchos años.
Primer goleador máximo de un torneo oficial
A Pablo Frers le cupo el
honor de ser el primer gran artillero de la historia de Racing Club en
1907.
Conquistó 22 goles en el
campeonato de Segunda División, en el que Racing tenía su primer equipo y ocupó
el primer lugar en la tabla final de todos los goleadores de 1907. Alcanzó los
27 tantos si se suman los de las copas oficiales jugadas ese año. En los años
subsiguientes continuó demostrando sus aptitudes de gran shoteador, aunque la
falta de información y documentación haya impedido detectar más goles probables.
En 1910 junto con Antonio Piaggio, Ricardo Gamble, Francisco Dasso y Adolfo
Gaeta, constituyó la primera pléyade de footballers goleadores.
En el año del ascenso de Racing, él y
Alberto Ohaco fueron los principales artífices de los triunfos albicelestes
hasta campeonar. Este año totalizó 27 goles entre campeonato y copas.
El gran Alberto Ohaco, cuya estirpe deambuló entre un exquisito y sutil
futbol creativo y su calidad de gran goleador, fue máximo artillero en los años
1912, 1914 y 1915, éste último logrando 42 goles entre campeonato y copas.
Esta última cifra es la mayor hasta este
año 1915. El primer gran goleador centroforward que tuvo Racing en su historia
fue Alberto Andrés Marcovecchio quien subió al podio como el scorer máximo en
1913, 1917 y 1919.
Por último, Albérico Zabaleta fue también
un gran goleador que prometía cuando la muerte lo sorprendió muy joven, a los
26 años, encabezando los goleadores en 1918, 1920 y 1921.
Tibiamente inscribieron sus nombres en las
estadísticas de goleadores compartiendo el podio Hugo Rómulo Martin Barceló y
Raúl Seregni en 1923 y 1924, respectivamente.



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